24 abr 2010

El genio en la sombra


Resulta que llevas toda la vida trabajando como un hijo de puta y es ya cuando casi eres un señor mayor que te das cuenta de que eres un genio.

Precisamente lo que le ha pasado a Marc Craste; un fabuloso director de animación que ni siquiera goza de una mención en la Wikipedia.

Tampoco es que los tipos que se dedican a la animación disfruten de una cacareada popularidad pero sí que después del boom del 3D comenzaron a sonarnos nombres como Andrew Stanton (Buscando a Nemo), Pete Docter (Up), John Lasseter (Toy Story), y antes que todos ellos el maestro Miyazaki. Aún así las autorías dentro de este mundillo subsisten bastante indeterminadas dentro de la extensa lista de tíos que pulula por los títulos de crédito con una responsabilidad de la hostia.

Marc Craste es todavía un desconocido pero solo es una cuestión de tiempo, hasta que dirija su primer largo. Después de trabajar como diseñador de personajes, director de comerciales y demás prostituciones dio la campanada en 2003 con el corto Jojo in the Stars que arrasó en numerosos festivales internacionales, y posteriormente con la adaptación de su propio libro: Varmints, un maniqueo panegírico de la ecología absolutamente hermoso y encantador.


Jojo in the Stars surge como fábula plenamente desarrollada a partir de una serie de pequeños cortos de poco más de un minuto llamados Pica Towers que Marc Craste realiza para Studio Aka y que giran en torno al mundo de Picas y sus metálicos habitantes.


Tal vez el mejor corto de animación que he visto nunca. Disfrútenlo.


12 mar 2010

Los olvidados del Notodofilmfest. Tercera Parte

Iba a soltarme el pelo con los chicos de los Oscar, que un año más han demostrado una buena falta de originalidad concediendo premios (véase por ejemplo mejor guión: The Hurt Locker) pero por el contrario he decidido continuar la saga diabólica del Notodofilmfest.

El caso que hoy nos ocupa es la controvertida decisión de las aventajadas cabezas pensantes del Notodo de dejar desierto el premio Triple Destilación. Pues muy mal señores!!! Han quedado fatal ante la nada depreciable cifra de ciento noventa y dos participantes. Y no vengan ahora con eso de los trabajos finalistas no estaban a la altura de nuestro elevado nivel de exigencia [sic], pero por favor, si han nominado algo tan vergonzante como Amor al can. Su nivel de exigencia es nulo, o aun peor, varía en función de cuál de sus colegas le lustra mejor el trasero. (Paradójicamente, y supongo que para disimular, al que mejor lo lustra de todos le dejan fuera.)

Podría dar una lista, esos que más o menos todos tienen en mente, de los que deberían haber merecido una mejor recompensa que el ostracismo mondo y lirondo, cortos como Nacional 630 del hacendoso Jim-Box, Penica de Pablo Vara, Doctor Rüdingerk de Javier Botet y David Pareja… etc. Pero voy a hacer algo mejor, voy a colgar tres destilados que ni siquiera llegaron a la final, (otro motivo más que demuestra la indolencia del comité de selección), y que como poco merecerían estar en la fiestecica del Notodo con su pulsera negra de nominados.

No vayan a pensar en grandes obras de la cinematografía mundial, pero son muy buenos chistes, me hacen más gracia que la mierda esa de El fin del mundo del enchufado de turno.

Primero. El mentalisto de Alberto Triano Palacios.



Segundo. Cinco minutos más de Josep Gatell Castro.



Tercero. .Come de Sergio Espino.

4 mar 2010

Los olvidados del Notodofilmfest. Segunda Parte

A ver, lo que es el cabreo ya se me ha pasado, ahora lo único que quiero es ir a la fiesta de Nani y beber gratis tanto como para amortizar la deuda del estado español. Pero como acabo de discutir (figuradamente, no se vayan a creer que estoy majara) con mi mascota en el facebook y continuo sin poder dormir voy a dedicarle otro post a esa gran chupada de polla que es el Notodofilmfest.

Bueno, primero les voy a sugerir un ejercicio de imaginación. Imaginen pues que por un momento un científico loco en su laboratorio clandestino desarrolla un virus perfectamente letal y que solo afecta a cineastas con al menos una película en su curriculum. ¿Y por qué ha concebido semejante arma biológica? Ufff… vete a saber, igual de pequeño le obligaron a ver Sesión Continua hasta que le sangraron los ojos… En fin, la cosa es esta, antes de que consiga aislar el virus las tropas estadounidenses (...) irrumpen en su laboratorio matan a los monitos, al científico loco y a la madre que los parió. Al destruir el recinto liberan el virus que se extiende rápidamente por la faz de la tierra y mata a todos los directores de cine. El primero en caer es Lars Von Trier que ya estaba un poco muerto. El último es Pedro Almodóvar que se había refugiado en un convento. Es el apocalipsis de la industria del cine. Pero de las cenizas surge un puñado de “aguerridos” productores para convencer al todopoderosísimo señor Basile de que el cine no sólo sigue siendo un buen negocio sino también una buena excusa para montar unas fiestas de la hostia. Ya convencido se encuentra con el dilema de que película le gustaría producir... más al instante se dice a sí mismo, bien, haré “Alatriste, la resurrección”, no, mejor “28 años después”. ¿Y quién la dirigirá después de que la raza de los cineastas se haya extinguido por completo?

Pues gente que hace cortos, claro, y de éstos… si solo pudiera elegir entre los finalistas del Notodofilmfest estaría bastante jodido, puesto que en esta clase conviven nada más que tres tipos: los frikis, señores que hacen la pelota y los que van de rollito autor.


Casi ninguna mente calenturienta que va cagando cortos y participa en el Notodofilmfest ha comprendido apenas nada de lenguaje cinematográfico, salvo contadas excepciones, como una grata sorpresa, que por supuesto fue excluida de la final. El corto se llama El Monstruo del Armario de Pablo Conde Fernández, un perfecto ejemplo de género, donde cada plano funciona, nunca es gratuito y conduce a un resultado, en este caso, el terror.

17 feb 2010

Los olvidados del Notodofilmfest

Ayer terminaron de colgar los últimos finalistas de esta edición del Notodofilmfest y a simple vista no hay que lamentar la ausencia de ninguno de los cortos teóricamente favoritos, véase por ejemplo Vermut de Oriol Puig, ¿Quién está ahí? de Alejandro Pérez Blanco, Dramas microscópicos de Julio Mazarico… Lo que nos conduciría a pensar que el Comité de selección este año no ha metido la pata. Craso error, claro que la ha metido. Repasando de manera más detenida los noventa y un finalistas solo la mitad de ellos son trabajos más que dignos, el resto merece un amplio abanico de calificativos que podría extenderse desde la mediocridad hasta la autentica basura.

Sospecho que entre los que se han quedado fuera orbita una pregunta similar a esta:

¿Qué tiene esta basura que no tiene la mía?

Por lo menos es lo que me pregunto yo. Lo que voy a hacer a continuación será colgar algunos de esos cortos que se han quedado fuera de la final y que a mi juicio merecerían estar con todos los honores entre los elegidos. Como tengo un buen ramillete subiré uno por día hasta que se me pase el cabreo (cabreo de mentirijillas, claro, que yo soy muy buena onda).

Hoy comenzamos con Forguetina de Juan Alberto de Burgos García, un buen chiste, con unos actores estupendos, bastante bien planificado y rodado, dónde tal vez se le pueda achacar una leve falta de ritmo al final. Hala, opinen, opinen…

16 feb 2010

Agora no, que dirían por ahí


Nunca he sentido un especial interés por el cine de Amenábar pero el domingo en la gala de los Goya mirando su cara de me pica y no me puedo rascar simpaticé un poco con él. Supongo que como andaba dándole vueltas a las razones que le permitieran resolver el porqué una película de tres millones arrebata los mejores premios a una de cincuenta no pudo improvisar otra que esa tan típica de las galas, festivales y demás cuando se piensa que uno es el que realmente merece el premio, cara de felicidad estreñida.

Si he de ser sincero debo confesar que todavía no había visto ninguna de las dos pero a tenor de los precedentes de cada director lo más lógico sería apostar por el tío que en su haber figura como opera prima Tesis y no por el que firmó El corazón del guerrero. Anoche mientras cenaba un espectacular arrocito con chipirones fui comprobando una a una esas razones que seguramente Amenábar buscaba la noche del domingo.

Presumo y solo presumo, que cuando se invierte tanto dinero en algo que no dura más allá de las dos horas no puedes evitar que haya demasiada gente a tu alrededor interesada en que todo salga como ellos piensan que es la mejor manera posible. Me gusta pensar esto y no que a Amenábar le vino grande el traje, me gustaría pensar que a la quinta vez que repitieron la escena en la que se cargan los decorados el director perdió de vista el conjunto de la historia y se centró en grabar con éxito la siguiente toma. Lo cual es tan peligroso que puedes acabar rodando el clímax de tu película con la cámara boca abajo.

La mayor parte de los planos con grúa están mutilados, muchas de las transiciones encajan con calzador, cámaras lentas de mal gusto, rápidas fuera de lugar, vergonzante abuso del Google Earth… todo esto indica que la idea que tenía entre manos era diferente cuando estaba rodando pero al llegar a la sala de montaje no le casaba un plano con el otro ni de casualidad; así que a duras penas se puede salvar la historia pero ni hablar del ritmo, prácticamente invariable, ni de los personajes, de los cuales no se termina por empatizar con ninguno; ni de la acción, que salta de escaramuza a discurso de Hypatia y de discurso a escaramuza desde el minuto uno hasta el final de la película sin apenas nada más que un inciso romántico cogido por alfileres.

Y lo peor de todo es que pese a su elevado coste no puede reprimir un más que notable tufillo a telefilm de sobremesa.

Aun así he de reconocer que Amenábar tal vez sea el único director de cine español en toda su historia que ha entendido el cine desde una de las mejores perspectivas que éste puede tener, que es la del espectáculo.

Me quedo con Rachel Weisz a la que amo profunda y secretamente.

11 feb 2010

El locurón de un señor Monty Phyton


A tipos como Terry Guilliam en base a unas normas de seguridad elementales les deberían prohibir acercarse a menos de cincuenta metros de una computadora y a quinientos de un croma.

No sé hasta qué punto la muerte de Heath Ledger trastocaría los planes originales del Guilliam. No sé si el fallecimiento del actor desencadenó tal desbarajuste que los cambios llevados a cabo para continuar la historia sin la cara de su protagonista convirtió la cinta en la peli más caótica, parcheada y sin tino de la historia o si en realidad le sirvió a Guilliam para inducir a esos señores que todavía creen en el cine como un buen negocio a pensar que recuperar el dinero invertido después de tan mala noticia podría resultar de mal gusto.

De la película no se puede decir ni siquiera que es visualmente atractiva, los efectos 3D que en teoría son su punto fuerte a decir verdad no aspiran a ser mejor que los de cualquier videojuego para la play. Quizá se salve por algunos momentos gracias a la desconcertante carita de porcelana de Lily Cole y algún que otro de fotografía efectista y abigarrada puesta en escena. Todo lo demás fuegos de artificio que no levantarían de la boca ni el “oh” de un niño de tres años.

4 dic 2009

No todo iban a ser taquillazos


En fin, el insomnio es lo que tiene, te concede un montón de tiempo para ti mismo. Puedes cerrar bares con tus colegas, preparar un delicioso arroz al curry en una paellera gigante para ti solo, deambular del baño a la habitación y de la habitación al baño, cumplir con las exigencias diarias del internauta y ver una peli friki arropadito con una manta y una tableta de chocolate…

No es una película que podáis ver en el cine porque no va a tener distribución en España. Pertenece a una productora independiente bastante modesta creada por el propio director del film, Jamin Winans, con el propósito de distribuir su primera peli (11:59) y producir la segunda, Ink.

Es un hallazgo visual sorprendente, el más sorprendente del año diría yo. No es su única virtud pero es la más destacable, una vez le das al play pareciera que estás sumergiéndote dentro de un videoclip de Depeche Mode, sobre todo los primeros treinta o cuarenta minutos, donde el ritmo es apabullante y no paran de suceder cosas extraordinarias, argumental y visualmente.

Por supuesto en el transcurso de la acción el ritmo decae y deja paso a las carencias del film, pésimas actuaciones, salvando un tantito al prota, el tufillo ñoño a lo Neil Gaiman que desprende la historia hacia la mitad, y la innecesaria pretensión de dar lecciones morales.

El resto de chapó… Una fotografía arriesgada (una de las causas que condenará esta cinta fuera del circuito comercial) pero muy conveniente a la estética del film. Un argumento clásico (la perenne lucha entre las fuerzas del Bien y el Mal) visto desde una perspectiva más personal que original, aun así se agradece, al menos no recurrimos a los zombies, thanks god! El fantástico diseño y caracterización de los malos, muy efectista, (no tanto, la de los buenos, que da un poco de grima). La música, compuesta por el mismo director de la peli, muy adecuada a la hora de reforzar la emotividad de las imágenes. El dinamismo de las escenas, los continuos golpes de efecto y trucos de montaje.

Y eso, totalmente recomendable, si la veis ahora podréis presumir unos años después cuando se convierta en una peli de culto del sci-fi, como les pasó en su día a Dark City, Donnie Darko o Miracle Mile, que vosotros la disfrutasteis primero.

Os dejo colgado uno de los cortos de este director que me ha parecido muy majete.

1 dic 2009

El yerno soñado de Juan José Campanella


¿No recordáis un bulo de hace tres o cuatro años que anunciaba la muerte de Juan José Campanella? No, seguro que no, porque fue una broma que me gastaron exclusivamente a mí, y lo peor de todo, me la tragué. Tampoco es que me esforzara mucho en contrastar la noticia, de primeras la tomé por buena, hasta anduve un par de días apenado porque de verdad me había gustado El hijo de la novia y me jodía que el tipo no pudiera seguir haciendo pelis.

Bueno, pues no está muerto, sigue haciendo cine, películas tan notables como El secreto de sus ojos. ¡Y qué queréis que os diga! Joder, pues ir a verla, no os vais a sentir defraudados. Yo de preferir hubiera preferido que no mareara tanto la perdiz con lo de la trama criminal, que logra mantener el interés, sí, pero en el fondo todos sabemos que es una excusa como otra cualquiera para servir de refuerzo al leitmotiv emocional del prota y su amor no resuelto. Esto es lo que verdaderamente importa, lo que Campanella sabe hacer a las mil maravillas, transmitir a través de su mirada amable y tierna el conflicto sentimental de un mismo personaje con variantes, aderezado todo ello de una generosa serie de ingeniosos latigazos de dialogo y el contrapunto cómico de un secundario de lujo como es por ejemplo Eduardo Blanco y el de este caso, Guillermo Francella, que está que lo borda, lástima que el desarrollo de la historia lo releva a un segundo plano.

Darín es el yerno soñado de gran parte de Argentina y de media España gracias a Campanella, y si éste se lo propusiera hasta un tío con tan poco carisma como Ramoncín podría ser ese yerno, porque sabe tocar como nadie la fibra sensible del espectador, animar el fondo común de los buenos sentimientos... porque sabe convertir un detalle al inicio de la película en un motivo para mojar el pañuelo antes de los títulos de crédito, porque te hace salir del cine con una sonrisa idiota y el cerebro apestando a romanticismo urbanita.

24 nov 2009

Tarantino se lo pasa pipa

Tarantino se lo pasa pipa, le han chupado tantas veces la p… que es el único que puede montar una superproducción en Hollywood y hacer lo que le sale de la mismísima.

El tío mezcla un puñado de géneros cinematográficos, un poco de delirio narrativo y le añade unas cuantas referencias cultas para que los sabiondos del cine se entretengan un rato largo en escribir sus críticas y ponerle a caldo. Bien, esa es parte de la fiesta, sin mirarles a la cara reírse de ellos mucho más allá de las dos horas y media que dura el film. Y el resto es cine, cine no sé si del bueno pero seguro que sí del divertido. Solo los veinte minutos nada más comenzar la película ya se hacen merecedores de pagar una entrada en el cine, veinte excepcionales minutos partiendo de los títulos de crédito que logran alcanzar la mayor tensión dramática en ese escaso periodo utilizando prácticamente como único instrumento los diálogos. Me da igual la falta de ritmo, la verborrea incontenible de algunos personajes, la insoportable cara de cateto de Brad Pitt, la falta de magnetismo de los propios bastardos, la ridícula interpretación Daniel Brühl, la grandilocuencia tarantiniana de algunas escenas… Me quedo con lo dicho, y con uno de los mejores villanos de la historia, el coronel Hans Landa, con la música sacada de contexto, con la mejor forma de morir de una hipnótica Mélanie Laurent, con el virtuoso e interminable suspense en la escena de la taberna (por cierto, yo he jugado a ese juego y es divertido), y sobre todo con la osadía de Tarantino, que no pretende engañar a nadie solo aprovecharse del cine para hacer un chiste digno de un genio.

Tenía puestas ciertas expectativas en ella, y no puedo decir que me haya decepcionado. Inglourious Basterds es una deliciosa película de entretenimiento, audazmente narrada y lejos del facilón y lacrimógeno virus que infecta la idea de la Segunda Guerra Mundial en el intelectual biempensante, que necesita regodearse en los horrores cometidos por los nazis para verlos luego morir con su sentido hipócrita de la justicia intacto. Tarantino mata nazis porque son los malos, como eran los indios en los westerns, y ya está, todo el mundo lo sabe, ¿para qué ir otra vez más allá?, ¿para qué asegurarse primero de lo hijos de puta que son?, matar nazis es divertido. ¡Acabemos con ellos!

17 nov 2009

Monstruos del Folk


El final del 2009 está a la vuelta de la esquina y yo estoy esperando a perderlo un poco de vista para soltar mi Top Ten. Una de las mejores cosas con las que te recibe el nuevo año es la posibilidad de realizar juicios arbitrarios sobre que ha sido lo mejor del uno al diez y que ha sido lo peor del once al infinito…

Del uno al diez sin duda alguna estará Monsters of Folk, la superbanda norteamericana del momento con permiso de The Raconteurs, formada por Jim James de My Morning Jacket, Conor Oberst y Mogis de Bright Eyes y el respetado cantautor y a veces plasta M. Ward.

Monstruos, y monstruos del folk eran sin duda el Crosby, el Still, el Nash, y el Young, que fue otra de las superbandas del pasado surgida en base a colaborar juntos los unos en los conciertos de los otros. Lo mismito que estos “chavales” que después de cinco años se han decidido a rentabilizar el buen rollito existente entre ellos y a concretarlo en un muy buen proyecto musical. El disco homónimo es un álbum desigual, a ratos brillante a ratos nada más que cowboy con guitarra y cerveza en la mano... Destacan los temas de country rock: Say Please, The Right Place; las que pareciera sacadas directamente de un disco de Townes Van Zandt: Man Named Truth y Goodway; el paréntesis indie alternativo: Dear God; y en las que se te van las manos y los pies: Baby Boomer y mi preferida: Whole Lotta Losin’.



Como superbanda no le auguro un gran futuro, bien porque los fans son más de mantener fidelidad a los grupos de origen, bien porque una vez en ruta al decimo concierto el ego de cada uno siempre aspira a tirar los pedos más altos que los demás. Pero de momento… ¡oye! disfrutémosles.