11 nov. 2010

Yo no tiré mi juventud por el retrete. Ahora es cool.


¿Puedo decirlo? JA, JA, JA, ¿De verdad me dejan? Scott Pilgrim contra el mundo: es la comedia romántica del año!!!

No sale Julia Roberts ni Jennifer Aniston ni Candy Candy… Tampoco suena una banda sonara con un toque celestial de violines al final o una canción indie de un cantautor yanqui con camisa de cuadros del medio oeste, digamos, Kentucky… Ni siquiera hay un tío bueno con una sonrisa encantadora esperando en la puerta del porche con un enorme ramo de rosas rojas esperando a que la chica salga y confirme después de noventa hiperalmibarados minutos que sí quiere casarse con él.

No; sale el jepeto de Michael Cera todo el rato, haciendo muecas, y poniendo cara de que lo está pasando muy mal, la María Elisa esta que tiene menos onda que Chabeli Iglesias intentando respirar debajo del agua, gags ligeramente recalentados made in britain, algún número musical tratando de pasar por tope-punky, continuas referencias a videojuegos, elipsis criminales, cortinillas, multipantalla y mucha hostia gratuita adornada con onomatopeyas gráficas. Es decir, una frikada. Una adorable, encantadora, y deliciosamente entretenida frikada.

Friki y siguiendo el rollo de Kick-Ass Edgar Wright (responsable de la divertidísima Shaun of the Dead) adapta, cómo no, otro cómic al universo Hollywood, Scott Pilgrim, surrealismo pop de la mano de un gafotas canadiense (Bryan Lee O'Malley) que se está hinchando a firmar ejemplares de su novela gráfica.

Pues eso, la peli muy chula y muy recomendable. Si no la hubiera visto sería capaz y todo de este viernes ir al estreno y pagar los ocho euracos de rigor que te levantan los del cine haciéndote creer que un actor de Hollywood tiene el mismo derecho a la pitanza que un negrito del África.